Agustín González / El Bosque y el Columpio

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Sala Principal
19 de julio – 13 de septiembre, 2014

 

La coyuntura del columpio o la sensación como método

La vida se despliega a partir de una paradoja, y más allá, no podemos ver ni pensar. Por lo tanto, algunos de nosotros buscamos el vértigo vital que nos acerque lo más posible a la distinción principal que existe para los seres humanos en la diferencia entre la vida y la muerte. Gozamos la sensación que nos produce el placentero vaivén vertical entre el peso y la antigravedad de este columpio que entendemos como la vida.

El título de la exposición de pinturas de Agustín González brinda una metáfora fructífera, precisamente la de El bosque y el columpio, que funciona como bisagra entre los productos de su quehacer artístico actual y preguntas ligadas al proceso más general de su práctica como pintor y posición como artista. La suposición general es que la pintura figurativa de brocha brava enfatice la sensación a través del material y los motivos que la constituyen, mientras que el objeto y la instalación respectivamente enfaticen el concepto o la mera idea que constituye la obra. Esta diferencia se debe a una tradición occidental que declaró la prioridad del pensamiento sobre la percepción para así distinguir al ser humano del animal, lo racional de lo irracional. Para el arte moderno y contemporáneo, la oscilación entre los dos extremos de la distinción se volvió paradigmático (por el mismo impulso que hace girar los planetas, expandir el universo y acercarse a los amantes…).

Cuando Agustín González repite la misma pintura, señala el impulso de la comunicación en el sistema de arte. En el acto de la auto-multiplicación cuestiona las nociones de imitatio e inventio, original y reproducción, concepto y objeto. En este sentido, las obras en esta exhibición resultan de un proceso de auto-desafío. Exigirse a repetir no sólo el mismo motivo sino también la supuesta libertad de los movimientos pictóricos es una prueba del método. ¿Cuánta alteración aguanta la imagen?, ¿Cambia la sensación cuando la expresión se repite?, ¿Cómo se genera el estilo? Basta un par de pinturas para el reto. Por lo tanto, dominan los dípticos en la exhibición actual. La colocación de obras como Retrato doble y Paisaje enfatiza este despliegue al estar-doble y El bosque y el columpio, al incorporar la vista hacia fuera, se convierte también en un tríptico.

El estilo de Agustín González se reconoce por una generosa aplicación de pintura de óleo, a menudo en varias capas y etapas, que dejan huellas abiertas del movimiento de la brocha. Existen contrastes fuertes entre planos oscuros y puntos de colores brillantes, entre la ligereza de la pureza luminosa y el peso de mezclas tormentosas de colores en la superficie del lienzo. Aunque la pintura de Agustín González se liga a la figuración, no tira a la ilusión o decepción del observador. La pintura hace referencia a ella misma, al proceso y la sensación de su dispersión. Es un proceso serio sin ironía. No hay un engaño crítico que se valga de referencias ajenas, aprovechando la miseria de los otros mientras se burla de sus deseos. En estas pinturas, la justicia es su propia ley. El Rey del Bosque no es la autoridad.

Queda conceder que las pinturas de Agustín están hechas con el corazón y el puño; el corazón conoce la coyuntura emocional como un columpio en el bosque, y no lo busca por la levedad. Con el puño agarra la cadena para darle aún más impulso. Son polémicas las pinturas, y testigos de una profunda humanidad que sigue buscando visiones de La última mudanza y no se rinde a la cotidianidad desechable.Aún los motivos en las pinturas de la exposición permanecen enigmáticos y obedecen únicamente a la libertad del artista. Más que evocar especulaciones de la profundidad psíquica o de la jaula epistemológica que nos absorbe o limita, los motivos sirven como pretexto para pintar y pensar; de modo que las pinturas de Agustín González invitan a la Inmersión en el proceso comunicativo, a sentir la coyuntura del columpio, que es esta sensación de la vida.

J.L.B. Julio 2014