Ricardo Rendón / Límite Posible

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Sala Principal
3 de febrero – 18 de abril, 2015

 

Un Dedo

La posibilidad remota de comprender la estructura del universo en el corto lapso de una vida conformada por ecos espirales se presenta en el momento improbable en que asumo la “nadidad” que me toca encarnar, como quien invoca una visión que regenera, o aquel que se ubica en el umbral de la ordalía, anulando su propia personalidad, y se sumerge en el Vacío.

“La forma es vacío, el vacío es forma”, resuelve el autor del Prajna Paramita, estableciendo los enigmas ontológicos de la física cuántica.

Pero, ¿dónde se encuentra el Vacío que transforma la consciencia?

¿En el espacio profano, repleto de aire tóxico, preñado de tumulto arcaico, de voces silenciadas?

¿En el espacio luminoso, atravesado por agujeros negros, los túneles al fondo del abismo, que conducen a lo que nadie quiere ver?

¿En la materia fatal de un espejismo seductor?

¿En la solidez de la ilusión mental?

¿En la energía atómica que palpita ad infinitum en la intersección de esta grafía: † ?

¿En la reabsorción final?

¿O en el reflejo de mí mismo?

‘El Maestro Gutei, siempre que se le preguntaba algo, sólo levantaba un dedo.

En una época, Gutei tenía un pequeño asistente, a quien un visitante preguntó:

“¿Qué es el Zen que tu Maestro está enseñando?”

El niño también levantó un dedo.

Al enterarse de esto, Gutei le cortó el dedo al niño con un cuchillo.

El niño se alejó corriendo, gritando de dolor, y Gutei lo llamó.

Cuando el niño giró su cabeza para mirarlo, Gutei levantó su dedo.

El niño repentinamente se iluminó.’

Mumonkan (3. Gutei Levanta Un Dedo)

Cuando a las formas se les remueve el contenido, antes de provocar cualquier expresión material o psicológica, de modo que manifiestan sólo sus límites externos, y ocultan su cuerpo inconfesable el Vacío revela, al fin, su verdadera naturaleza omnipresente, como la risa sacra que el lenguaje es incapaz de definir.Así, cuando las fuerzas que acaban despojando todo movimiento artístico de contenido y poder de transformación, intenten también tragarse estas formas, las encontrarán huecas y no podrán hacerlo, ya que no les quedará nada más por devorar.

–Gabriel Santamarina, Ciudad de México, 2015.

 


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