VERSUS No.3

AGUSTÍN GONZÁLEZ & ROBERTO TURNBULL

SALA DE PROYECTOS

02-21 NOV, 2020

 

TIRO A TRES BANDAS: TURNBULL VERSUS GONZÁLEZ

CHRISTIAN BARRAGÁN

La pintura ha sido, desde siempre, un enfrentamiento. Decir que la pintura es el lugar de encuentro entre la mirada y lo mirado escapa de cualquier supuesto, pues señala enfáticamente un estado primigenio del quehacer creativo: ante el espacio vacío del bastidor o de la página, pintores y poetas han atestiguado por igual, cara a cara, el abismo que les separa de su decir, el blanco silencio que a la vez retiene y sustenta su obra. Ante tal inquietud, persiste la voluntad de ir hacia allá, a otro sitio que la palabra o el trazo intentan descifrar. Decir que la pintura es el lugar de encuentro entre el ojo y la mano, que es tanto como afirmar que se trata de la ocasión propicia en que el ser se debate entre la intuición y la razón o, si se prefiere, entre un orden inalterado y un caos vivificador, no evade ni olvida ningún
sobreentendido; por el contrario, es un lance directo contra la piña de nuestras convenciones y certidumbres. Dispuesto sobre el paño verde en una partida de pool, el pintor afina la visión y da comienzo a su ataque (contra el pasado que le precede
y, esencialmente, de frente a la memoria de sí mismo) al trazar un horizonte, una línea larga que se extiende más allá de esa duración; el poeta, por su parte, acomete su afrenta con una alta nota vertical. El primer tiro ha sido lanzado, pero no sobre el blanco de alguna diana, sino contra la bola blanca en una mesa abierta a innumerables posibilidades; el enfrentamiento a dado paso a un juego en que el pintor y el poeta son al mismo tiempo el anverso y el reverso de un mismo jugador: el aliado y el adversario al encuentro de lo desconocido, aunque en batalla consigo mismo.

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Fue hace siete años exactamente, durante el invierno de 2013, cuando Roberto Turnbull (1959) y Agustín Gonzaléz (1978) presentaron por primera vez una exposición de pintura en conjunto, sucedió en la desaparecida plataforma independiente DIAGRAMA, entonces bajo la gestión de los también pintores Javier Areán, Miguel Ángel Cordera, Javier Peláez y Omar Rodriguez-Graham. Aquel encuentro se nombró Tiro cruzado y estaba conformado por una breve selección de obras sobre tela en mediano y pequeño formato, mientras que la actual exhibición, Versus, presentada en el Cuarto de Proyectos de la Galería Arróniz, integra obra en papel en donde el dibujo permite observar una de las vetas que más congrega, en vez de enfrentar, a ambos artistas; asimismo, se incluyen algunas pinturas en escala mayor. Otras confrontaciones y coincidencias que pueden observarse en esta muestra es la yuxtaposición de planos, en los cuales es recurrente una tendencia a reunir ámbitos semi geométricos, particularmente de líneas diagonales y horizontales, encima o debajo de palabras, grafías y figuraciones inconclusas, rotas; o bien, la confluencia de amplias zonas de color solido junto a marcas y huellas diluidas, difusas, residuos de una lucha por contener y liberar el espacio vacío del cuadro, esa presencia dual e inevitable que lo mismo atrae y amenaza. Sin embargo, no es esta exposición, Versus, ni la anterior, Tiro cruzado, un combate de un solo asalto, sino la continuación de diversos encuentros en que sus participantes han sabido trasponer la frontera natural de las generaciones a las que pertenecen, así como la grave distancia que va del maestro al alumno, y han logrado hilar un relato que lo mismo se extiende al pasado casi tres décadas en los talleres de pintura en Arteum, bajo el consejo generoso de Gilberto Aceves Navarro, que a la mesa de un billar en la Condesa previo a la pandemia, recordatorio cabal de que la pintura, como toda acto de creación, es un juego a tres bandas en que intervienen un autor, su obra y el espectador. Y es precisamente este último, en su presencia ausente, quien al escudriñar a aquella, vislumbra al otro, propiciando una afortunada carambola de coincidencias, enfrentamientos y resonancias.